Estimados Editores:
Se presenta al servicio de urgencias un paciente de 24 años por dolor muscular inmovilizante en ambos muslos, en contexto de haber iniciado actividad física en un gimnasio una semana atrás. Refiere que este comenzó 48 h posterior a la realización de sentadillas con peso, de manera más exigente que la semana previa.
Al examen físico presenta dolor difuso en ambos muslos, con movilización limitada y sin alteraciones neurológicas agudas.
Se le realiza laboratorio, que evidencia creatina fosfocinasa (CPK) aumentada (127.544) y creatinina conservada (0,88).
Se interna y se solicita ecografía de partes blandas y resonancia magnética (RM):
- − En la ecografía se visualiza aumento difuso de la ecogenicidad en ambos muslos, asociado a distensión de la fascia músculo-aponeurótica y preservación de los rectos femorales (Fig. 1).
- − En la RM se evidencia edema difuso a predominio del compartimiento anterior de ambos muslos a excepción del recto femoral. Escaso líquido laminar en relación con ambos muslos y cambios edematosos en el tejido celular subcutáneo (Fig. 2).
Figura 1. Ecografía panorámica trasversal de muslo derecho y corte axial del mismo muslo en secuencia STIR de RM. Se evidencia aumento marcado de la ecogenicidad en toda su extensión e hiperintensidad difusa del compartimiento anterior. Recto femoral con ecogenicidad e intensidad conservada.
Figura 2. RM en cortes axial y coronal en secuencia STIR y T1 de ambos muslos.
Con los hallazgos imagenológicos y la historia clínica se sugiere el diagnóstico de dolor muscular de aparición tardía o
El DOMS es una lesión por sobreuso frecuente relacionada con la actividad física que, a diferencia de las lesiones musculares clásicas caracterizadas por signos y síntomas de inicio inmediato o durante la actividad física, comienza con sus manifestaciones clínicas de 6 a 12 h después del ejercicio, alcanzando el pico de mayor dolor a las 48-72 h del daño muscular inducido por ejercicio1,2.
Su clínica es altamente variable, desde dolor leve que cede con ejercicio hasta la incapacidad para realizar ciertos movimientos. Puede asociarse a elevación de enzimas inflamatorias, como la CPK, siendo esta un indicador indirecto de daño muscular. En casos graves puede producir rabdomiólisis y síndrome compartimental3,4.
La causa fisiopatológica exacta del DOMS es desconocida. Hay múltiples mecanismos propuestos, como la acumulación de ácido láctico, espasmos musculares, daño del tejido conectivo o músculo con inflamación y liberación enzimática. Se acepta que está relacionado con el daño mecánico del tejido muscular por ejercicios excéntricos y/o actividad deportiva a la que el individuo no se encuentra acostumbrado1,2,5–7.
Los hallazgos imagenológicos son similares a los de una distensión muscular y es difícil establecer su diferencia únicamente basándose en imágenes8.
La RM es la modalidad preferida para caracterizar este tipo de lesiones, evidenciando edema intramuscular como aumento de señal parcheada que afecta uno o varios grupos musculares en secuencias T2 o STIR. La presencia de desgarros parciales o completos no son detectables en el contexto de un DOMS. Según el sistema de clasificación británico de lesiones musculares, corresponde con una lesión muscular 0b en RM1.
En lesiones musculares de bajo grado como el DOMS, en la ecografía el tejido muscular se observa normal, o con un músculo aumentado de tamaño que presenta hiperecogenicidad difusa bien definida en el sitio clínicamente positivo. El aumento de la ecogenicidad tiene una clara correlación con el edema muscular evidente en la RM. Puede presentarse a su vez aumento de la señal Doppler color relacionado con hiperemia1,5.
Financiamiento
Los autores declaran no haber recibido financiamiento para este estudio.
Conflicto de intereses
Los autores declaran no tener conflicto de intereses.